|
Hey…¡¡¡ no preocuparse que la cosa no va por mi (creo). Se trata de un artículo aparecido en El Pais dominical y que me ha hecho pensar un poquito sobre mi y sobre otras personas conocidas que siempre se están lamentando, viendo la botella medio vacia y preocupándose màs por el pasado que por el presente y el futuro. Que existe, aunque algunos se empeñen en decir que no.
Del informe entresaco algunos párrafos que reconozco cuando me han querido ayudar o yo he querido ayudar a alguien:
No me cansaría de decir que lo primero somos nosotros. Que cuando depositamos nuestras esperanzas en algo vivo: un hijo, un marido/esposa, un amigo, y no digamos ya en cosas materiales, indefectiblemernte acabaremos desencantados porque la gente falla, nosotros fallamos, vosotros fallais…. Y hasta que no nos convenzamos que estamos en esta vida más solos que la una (generéricamente hablando), siempre sufriremos por algo que nos han hecho o que no nos han hecho los que nos rodean:
Reflexionar acerca del sufrimiento y la felicidad es un asunto tan delicado como sobreexplotado. A ninguno de nosotros nos gusta reconocer que no sabemos cómo liderar nuestra vida emocional de una forma más sana y constructiva. Y nos cuesta todavía más que otras personas señalen nuestros defectos y carencias, tratando de guiarnos para aprender a gestionarla mejor. De ahí que el desarrollo personal suela ser ridiculizado y actualmente tenga tantos detractores.
Sin embargo, la arrogancia de creer que lo sabemos todo y de demonizar cualquier información que nos sea molesta o desconocida tan solo limita nuestra capacidad de ver y comprender las cosas desde una nueva perspectiva. En vez de ponernos a la defensiva, podemos adoptar una actitud más humilde y madura, basada en el reconocimiento de que no sabemos y de que estamos abiertos a aprender. Asumir la propia ignorancia es un trago amargo, pero necesario para poder crecer y evolucionar como seres humanos.
Al guiarnos por una serie de creencias erróneas -como que nuestra felicidad depende de algo externo-, dedicamos casi todo nuestro tiempo, dinero y energía a conseguir todo tipo de metas y objetivos, desatendiendo nuestro mundo interior. Y con el tiempo, esta huida de nosotros mismos suele pasarnos factura. Aunque no se suela hablar de ello en las noticias, al menos seis millones de personas sufren depresión en España, según un reciente estudio del hospital Puerta de Hierro de Madrid.
En paralelo, se han disparado las ventas de antidepresivos en este país. En 1994 se despacharon 7,2 millones de unidades. A finales de 2003, esta cifra creció hasta los 21,2 millones. Y en 2009 superó los 33 millones. La ingesta de tranquilizantes, por otra parte, ha seguido la misma línea ascendente. El año pasado alcanzó los 52 millones de unidades vendidas, según el Ministerio de Sanidad.
Lo alarmante de estos datos es que tan solo se corresponden a las compras realizadas por pacientes del sistema público. No contabilizan las prescripciones efectuadas por las consultas privadas. Eso sí, cabe decir que este espectacular uso de ansiolíticos no siempre guarda relación con los estados depresivos de los pacientes. Estos medicamentos también se emplean para abordar la ansiedad, las fobias, los trastornos alimentarios, el dolor y las adicciones.
Ayssssssssssssssssssssssssss, esto es lo primero que debía aplicarse servidora. El pasado es muchas veces durísimo y muchos somos los que lo hemos pasado canutas. ¿Y qué?. Ahora estamos aquí con mayor o menor fortuna y no deberíamos echar la vista atrás ni para tomar impulso. A ver si me lo aplico….
La vida recompensa a quienes hacen las paces con su pasado.
Las más de las veces interpretamos errónamente o demasiado subjetivamente lo que nos pasa, y lo sufrimos hasta que nos decidimos a hablar de ello, entonces (haced la prueba) cuando expresamos en voz alta nuestras preocupaciones, parece que estas se minimizan y es que :
A juicio de Eckhart Tolle, "nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo no tienen tanto que ver con lo que nos pasa, sino con la interpretación que hacemos de lo que nos pasa". Pero ¿qué es el sufrimiento? "Es tensión, vacío, ansiedad, estrés, negatividad, miedo, ira, tristeza y, en definitiva, cualquier emoción y sensación que nos deja un poso de malestar e insatisfacción", explica Tolle. Y según sus investigaciones, el origen de todas estas desagradables experiencias no se encuentra en nuestras circunstancias, sino en nuestros pensamiento”.

Así que en el futuro a ver si somos capaces de reflexionar de una forma objetiva sobre nosotros mismos y, como no, buscar una ayuda profesional si consideramos que la necesitamos. Yo la primera.
Fuentes :
http://www.mercofinanzas.com/tag/bancarrota/
http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=336466
http://www.psicodinamia.com.mx/temasdivorcio.html
|