| 33 ANIVERSARIO DE LA MATANZA DE ATOCHA |
| Escrito por LA OTRA |
| Lunes, 08 de Febrero de 2010 19:11 |
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Muchos sospechaban que la nueva monarquía sería una mera continuador del franquismo sin Franco. Sin embargo, el nuevo monarca se fue rodeando de un grupo de asesores, entre los que destacaba Torcuato Fernández Miranda, que diseñaron un plan de cambio político. Este cambio se vino en denominar la reforma. Se trataba de aplicar cambios controlados que garantizaran la intangibilidad de los funcionarios y militares franquistas y que llevaran a un sistema democrático desde las propias leyes franquistas. El proceso de reformas estuvo siempre amenazado por dos fuerzas opuestas que se alimentaban mutuamente. Por un lado, las fuerzas de extrema derecha, en las que se agrupaban los residuos del franquismo más duro, grupos terroristas como los Guerrilleros de Cristo Rey, diarios del régimen como El Alcázar, o grupos políticos como Fuerza Nueva dirigida por Blas Piñar. Esta extrema derecha centró sus esfuerzos en alentar un golpe militar que pusiera fin al proceso democrático. Por otro lado, los grupos terroristas nacionalistas como ETA o de extrema izquierda como el GRAPO. Con sus ataques al ejército y las fuerzas policiales alimentaban las posibilidades de un golpe militar. La situación llegó a su momento de máxima tensión en la semana del 23 al 29 de enero de 1977, cuando una sucesión de hechos violentos estuvo a punto de dar al traste con la transición. Al asesinato de un estudiante en una manifestación pro-amnistía por parte de los "Guerrilleros de Cristo Rey", le siguió el secuestro del presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, el general Villaescusa, por parte del GRAPO y la matanza de cinco abogados laboralistas del PCE en Atocha por grupos de pistoleros de extrema derecha. La conocida como “matanza de Atocha” consistió en un atentado terrorista de extrema derecha cometido en el centro de Madrid la noche del 24 de enero de 1977.
El cerebro de la trama ‘ordenada’ fue el secretario provincial de Madrid del Sindicato vertical de Transportes, Francisco Albadalejo Corredera, como escarmiento a los ‘rojos’ inspiradores de una huelga de transportes que perjudicaba al Sindicato. Fue condenado a 73 años de prisión . Los ejecutores fueron José Fernández Cerrá (condenado a 193 años de cárcel, cumplió 15 años y consiguió la libertad condicional en 1992) y Carlos García Juliá (condenado a 193 años de cárcel, tras 14 años en prisión, consiguió la libertad condicional, pero se fugó a Bolivia antes de terminar la condena) apretaron el gatillo. Fernando Lerdo de Tejada vigilaba desde la puerta (no llegó a ser condenado ya que aprovechó un permiso para huir, el crimen prescribió en 1997) y Leocadio Jiménez Caravaca que fue quien les facilitó las armas.
Fuentes: |
| Última actualización el Jueves, 01 de Abril de 2010 05:55 |






Pese a constituir uno de los momentos más tensos de la Transición, fracasó por la respuesta mesurada del PCE, que simplemente convocó una gran manifestación de rechazo a la violencia y eliminó así los últimos recelos de su legalización.

