| CAMILLE CLAUDEL |
| Escrito por LA OTRA |
| Jueves, 27 de Diciembre de 2007 18:07 |
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(Una
exposición que bien merece un viaje hasta Madrid)
(7 noviembre 2007 / 13 de enero de 2008) {mosimage}
Es de esas vidas que cuando las conoces se siente tan indignación y tal impotencia que te dan ganas de salir a la calle y liarte a mamporros con todos los descendientes de ella o de Rodin, de haber alguno.
Nació en Villeneuve y se traslada a París en 1883, donde ingresa en la academia Colarussi, uno de los pocos centros que acepta a mujeres. Tiene su primer encuentro con Rodin en ese mismo año, cuando ella tenía 19 años y él, 43. Un año después empieza a trabajar en su taller y de colaboradora pasó a ser su modelo y amante. La relación duró 15 años, una relación complicada, conflictiva y con continuas interrupciones y crisis. En cierto modo Rodin se sentía celoso de su talento, la menospreciaba delante de todo el mundo, no dudaba en exhibirse con otras mujeres delante de ella e, importante para la época, le prometió matrimonio que nunca cumplió a pesar del embarazo, no llegado a término de Camille. Aparte de todo esto, Rodin llevaba años con Rose Beuret, costurera y medio analfabeta, con quién tuvo un hijo que nunca reconoció, y con la que se casaría poco antes de morir.
Camille deja a Rodin en 1898 y se dedica intensamente a la escultura, aislándose y entrando en una espiral de locura de la que ya nunca saldría.
Tuvo una breve relación con Claude Debussy, que tampoco fraguó: el también tenía otra mujer.
{mosimage}En
1905 hizo una última exposición y, a partir
de entonces, arruinada, despreciada por la crítica, abandonada por
su familia, cayó en estados de depresión que le hacían destruir sus
obras. Por último, en 1913, a la muerte de padre, el último que aún
la protegía, su familia consiguió encerrarla en un manicomio. Sus
madre jamás fue a visitarla y rechazó, a finales de los años veinte,
el consejo de los médicos de abandonar el sanatorio, en donde pasó
los últimos treinta años de su vida sin que nadie fuera a verla, excepción
hecha de una visita anual de su hermano, Paul Claudel, que no hizo nada
por sacarla de allí y que incluso en 1933, ya embajador y poeta afamado,
se negó a pasar la pensión hospitalaria. Su madre solicitó, además,
que no se la permitiera recibir visitas ni mantener correspondencia
ni trabajar en sus esculturas.
{mosimage}Cuando falleció dieron aviso a la familia pero nadie acudió y fue enterrada en una fosa común.
El resultado de la ruptura con Rodin fue la impresionante “L'Age mur” (“la edad madura”) una obra forjada en 1890 en la que la propia artista, desnuda, arrodillada y suplicante, dirige sus manos hacia un Rodin también desnudo, quien le da la espalda mientras una mujer vieja, medio ángel medio bruja (Rosa Beuret) se lo lleva.
Camille Claudel
muere el 19 de octubre de 1943 en el sanatorio de Montdevergues, sola
y abandonada, víctima de un amante despótico, de una familia ingrata
y de una sociedad cerrada y misógina.
{mosimage}En 1988 Bruno Nuytten hizo
una película (“La pasión de Camille Claudel") protagonizada
por Isabelle Adjani y Gerad Depardieu. E Ibsen, en su última obra “Cuando nosotros los muertos despertemos” (1899) también se basó en la dramática vida de la escultora.
La exposición de la Fundación Mapfre reune casi toda la producción de la artista y han editado un magnífico catálogo, con las obras expuestas y artículos de especialistas.
{mosimage}Las cerca de un centenar de esculturas reconstruyen la poderosa producción, trágica y delicada, de Camille Claudel. La exposición, la primera que se le dedica en España y la más completa que se hace de ella, se nutre de numerosos documentos y fotografías originales, entre los que destacan las apasionadas cartas de amor y reproche entre Claudel y Rodin.
Para quién quiera indagar más :
- Anne
Delbée, “Camille Claudel”, Circe, 1997 (biografía)
- “Correspondencia de Camille Claudel”, Síntesis, 2006 - Rosa Montero, “Historias de mujeres”, Alfaguara, 1995 |
| Última actualización el Jueves, 27 de Diciembre de 2007 18:47 |







¡30 años encerrada! y sin poder esculpir ni un ladrillo. Uffff. Si no estaba loca era para volverse.
Menos mal que ahora las mujeres tienen otro 'status', y eso que a veces nos quejamos.....