CREO QUE HABLO CHINO (Y YO SIN ENTERARME)

 

"Ya he llegado a la conclusión de que generalmente uno piensa algo diferente de lo que debería; dice algo diferente de lo que uno piensa ; y los demás entienden algo diferente de lo que uno en realidad ha dicho"

(Karel Capek)

 

 

 

La rentrée en el trabajo ha sido difícil después del verano. Como no. Y eso que me incorporé antes de lo previsto pensando que la cabeza, al menos por las mañanas, la tendría distraída de situaciones familiares. No ha sido así en absoluto, la concentración para leerme la pila de mailes, informes, documentos, etc., ha sido más bien escasa.

A los problemas familiares, que que vengo arrastrando se ha unido otro laboral que me está provocando mucho stress, tanto que quizás tenga que tomar una decisión ciertamente dura para mi: dejar de trabajar.

Cuando entré en esta unidad, hace poco más de un año, tuve que hacer un esfuerzo para aprender un nuevo método de trabajo tanto como interactuar con gente que me parecía poco menos que extraterrestre, como yo debía de parecerles a ellos. Las cosas como son. Pero poco a poco me he ido haciendo, creo, con un trabajo que antes no había hecho en mi vida y absolutamente burocrático y creo, al menos por mi parte, que tengo una excelente relación con mis compañeros.

Pero tengo la desgracia de que como me caiga mal alguien en cuanto lo/la conozco, sé casi inmediatamente por qué y sé que tengo razón. Lo siento, pero mi “mayoría de edad” me ha dado este privilegio a lo largo de toda mi vida laboral. Y digo sólo laboral porque, al menos yo, es donde más tiempo he pasado en toda mi vida.

Y pasó que entre toda la gente nueva con la que encontré hubo uno que desde el principio me dije “¡vade retro Satanás”. Al poco tiempo mis sospechas se confirmaron, hablé con el que se supone es mi inmediato superior y le dije que yo con fulanito/a no quería trabajar y que hiciera conmigo lo que quisiera: expediente, ponerme a disposición de personal o pedirme que me hiciera el harakiri, y al susodicho/a también se lo dije, aunque más finamente.

Después de algunos dimes y diretes, mi inmediato superior me dijo: "vale, buscaré una solución" y yo le crei, aunque pasado un poco de tiempo tuve que repetirle mi negativa a trabajar con esa persona. Ingénua y estúpida de mi. Han pasado 9 ó 10 meses y todo iba bien hasta que la pasada semana me convocan a una reunión: mi jefe, el susodicho/a y yo y, como si yo hubiera hablado en chino, me vuelven a decir que tengo que hacer esto y lo otro con esa persona a la que no puedo ver ni en pintura.

 

S., como ha estado siempre en la privada, me dice que me aguante que eso es lo que hay, que un superior es un superior. Yo, que he sido siempre una funcionaria atípica, que siempre ha dicho, con todo respeto y educación, lo que pensaba tanto al de arriba, como al de en medio, como al de abajo, que no estoy acostumbrada, ni siquiera en mi vida privada, a decir la misma cosa dos veces, estoy en estos momentos que no se si darme de baja por enfermedad, desaparecer un par de meses pidiendo permiso sin sueldo o tirarme de cabeza a la jubilación anticipada a la que, pese a mi "juventud", ya tendría derecho por la cantidad de años que llevo trabajados.

Me he dado de plazo hasta fin de mes, más que nada porque tengo mucho trabajo este me de septiembre y una, a pesar de los pesares, sigue siendo una tipa responsable. Lo que no sé es si aguantaré.

Por si alguien se encuentra en la misma situación que yo y no puede permitirse las alternativas que yo si puedo (aunque me cuesten, ¡eh!, que no es oro todo lo que reluce), ahí va un artículo que he encontrado en la red y suerte¡¡¡:

Saber lidiar con los colegas más indeseables en el trabajo

Un mal día lo tiene cualquiera, pero si además hay que soportar a todo tipo de especímenes en el trabajo, puede ser peor. Son los trepas, los pelotas, los muditos, los relaciones públicas, los que nunca tienen la culpa, tribus que conviven en la oficina, como amigos a muerte o como los peores enemigos.

Si piensa que esto no va con usted, eche un vistazo a esta guía para lidiar con sus colegas más indeseables. ¿Se identifica?

1. Los que no escuchan son expertos en generar conflicto. No prestan atención y por eso hacen mal su trabajo y reinciden. Hágales repetir, punto por punto, lo que les ha explicado. Puede ser infantil, pero es lo único que garantiza que cumplan su función.

2. El trepa no tiene ni pizca de empatía, pero sabe muy bien lo que quiere y pasa por encima de todo para conseguirlo. Párele los pies. Dígale que conoce sus objetivos. No le pierda ni un segundo de vista y no flaquee cuando, con cara de cordero, le pide un favor: probablemente se colgará una medalla ajena.

3. Al mudito no le oirá, ni percibirá su presencia. Suele permanecer agazapado y preparado para aportar su visión o dejarle en rídiculo cuando más le convenga. Le pillará por sorpresa si no está preparado. Desconfíe de estos observadores, evítelos o trate de hablar con ellos. A menudo los introvertidos ocultan personalidades muy ricas que pueden sorprender.

4. Los que eluden responsabilidades son de los peores. Nunca ponen mala cara ni dicen que no a nada pero, siempre, hacen lo que les viene en gana sin importar las consecuencias para el equipo. Torean las críticas y viven del cuento otorgándose méritos que no les corresponden. Como se les ve venir, lo mejor es asignarles roles y responsabilidades de forma que se descubra su escaqueo a la primera oportunidad.

5. ¿Quién no conoce a un pelota? Algunos lo son desde la más tierna infancia. Son los más fáciles de combatir porque suelen ser muy inseguros: están tan preocupados por su líder que se descuidan. No tienen decisión, acabe con ellos con iniciativa e ingenio en el trabajo.

6. El mandón, el arquetipo egocéntrico, no tiene en cuenta a los demás. Lo mejor es buscar aliados para pararle los pies. Si se trata del jefe, intente hacerle comprender, con buenos argumentos, que no siempre tiene la razón.

7. Los que todo lo saben y los agobiados forman un tándem inescrutable. A los primeros no les preste atención ni alabe su fingida sabiduría; y a los agobiados, ayúdeles a gestionar su tiempo.

Fuentes:

http://www.pymex.pe/liderazgo/recursos-humanos/15195-saber-lidiar-con-los-colegas-mas-indeseables-en-el-trabajo.html

http://resprobsopv2011.blogspot.com/2011/04/los-siete-pasos-para-resolver-un.html

 

Comentarios   

 
0 #6 ISA 17-09-2011 17:40
ICO: tienes toda la razón en eso. Todo el mundo quiere poner los piés en polvorosa.
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0 #5 ico 17-09-2011 15:24
yo tomaría por la tangente ya, me prejubilaría que aún tienes mucha juventudo por delante.. que está muy mal el patio lleno de todos esos personajes que cuentas y lo que es peor con la crisis se ha agudizado el incremento de los mismos agarrados como garrapatas a sus puestos y permitiendo todo tipo de excesos..
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0 #4 ISA 10-09-2011 13:13
DINTEL: pues menuda suerte y que siga asi eternamente¡¡¡. El tener buen ambiente en el trabajo es el 80& de la "felicidad" diaria.
El primer dia después de vacaciones es ciertamente complicado. Se tiene que cambiar el chip y no es fácil, pero te advierto una cosa: también es complicado el primer dia de vacaciones, parece una como perdida. Lo bueno es que este mal efecto pasa pronto.
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0 #3 Dintel 10-09-2011 06:38
La primera reunión de trabajo que tuve después de las vacaciones fui incapaz de prestar atención; concentración: cero.
Yo tengo la suerte de trabajar con personas fenomenales y nos ayudamos y preocupamos todos por todos. Es la primera en toda mi vida profesional que encuentro un lugar así.
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0 #2 ISA 06-09-2011 18:37
Sí, supongo que en la privada es muy distinto.
¡ah! y felicidades eso de "asistente" es como ser la persona de confianza del jefe, la "segunda de a bordo" y te diré que yo, que lo he sido casi siempre, es un puesto estupendo y muy variado, aunque también de mucha responsabilidad .
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0 #1 Blau 06-09-2011 16:55
Yo como S siempre he trabajado en la empresa privada. Normalmente en un caso como ese lo mejor y sano para la persona que lo sufre es buscar otro trabajo. La alternativa de hablar con el jefe y decirle que con x persona no quiero trabajar, es algo impensable.

Justo hoy el jefe supremo me ha pedido que sea su futura asistente, que se jubila anticipadamente la actual. Me ha gustado ese concepto.
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