| EL DESCANSO DE LA GUERRERA |
| Escrito por LA OTRA |
| Martes, 27 de Noviembre de 2007 20:56 |
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He sido siempre una mujer
práctica y urbana. Eso de la naturaleza como que no iba conmigo. Sin embargo, y
haciendo bueno eso de nunca digas de esa agua no beberé ni este cura no es mi
padre, llevo unos cuantos años practicando el “airing libring”, o lo que es lo
mismo el “fresh air” o lo que podría ser igual: la vida al aire
libre. De forma controlada ¿eh?, no se me vayan a enfermar los pulmones {mosimage}
Lo primero fue encontrar un sitio bonito, con arbolitos, ardillitas, pajaritos, bichitos y demás seres vivientes, a condición de que tengan patas. Luego instalar la hamaca que fue un regalo de un amigo colombiano.
{mosimage}Un sitio para comer.Fundamental. Porque fuera de la ciudad o duermes, o comes o lees. También puedes
andar, pero eso ya es otra historia.
Y así se pueden pasar los fines de semana de forma bucólica en perfecta comunión con la Madre Naturaleza.
¡JA!.
{mosimage}Tareas: comprar comida,
hacer comida, lavar platos, tirar basura, hacer un repaso a la casa, hacer un
repaso al jardín, hablar con los vecinos (que viven allí solitos todo el año),
recoger todo, cargar el coche con la ropa sucia, los perros idem y pa
Madrid. {mosimage}Esto sin contar el sin número de familiares y/o amigos que dicen: ya que estáis allí vamos a haceros una visita. Lo que supone: pensar en el menú, comprar los ingredientes si no los hay, cocinar, dar otro repaso a la casa y al jardín pa que no digan (en la foto 4, La Una al ataque, no hay hierba que se le resista) poner la mesa, servir la mesa, quitar la mesa, fregar los platos. Empaquetar lo que ha sobrado porque como “estaba tan rico” no nos importa llevárnoslo ( Foto 3, La Otra, presentado al besugo para la posteridad) {mosimage}Pero todo esto es lo de menos: es genial tener gente en casa, beber varias copitas de vino, comer bien y hablar de lo divino y de lo humano. Observar el huerto tan bonito y cuidado (Foto 5), contemplar como los pájaros se comen la comida de los perros y estos les persiguen muy enfadados. En fin.
Lo bueno de estos días en el campo es que
hay mucho tiempo para pensar. El silencio es casi absoluto ,puedes concentrarte
y ponerte al día, interiormente, en un montón de cosas y esto es muy importante.
Muchas veces serán tonterías pero otras, hay que solucionar, pasar página,
decidir… y no siempre se puede hacer esto en la ciudad, que tus preocupaciones
son otras: el tráfico, el curro, la compra…. |
| Última actualización el Martes, 27 de Noviembre de 2007 21:28 |







yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que abonas y estiercolas