EL DUQUE DE WINDSOR
Última actualización el Viernes, 14 de Octubre de 2011 09:28 Escrito por Isabel Miércoles, 12 de Octubre de 2011 07:41
Nos reímos de la moda de ayer, pero nos emocionamos con la de antes de ayer, cuando está en vía de convertirse en la de mañana.

Fuente: http://anacronicos.foroactivo.net/t238-evolucion-de-la-moda-masculina
La moda en el vestir se origina, posiblemente, en el antiguo Egipto, hacia el año 3000 antes de Cristo. Esta fue y sigue siendo una de las culturas más poderosas y ricas de todos los tiempos, en la que los egipcios y egipcias de la Antigüedad consideraban las telas que cubrían sus cuerpos como importantes símbolos religiosos y míticos. La creencia en la vida después de la muerte y en la innegable inmortalidad del alma se pone de manifiesto en los tejidos, las formas y colores.
La forma de vestir de la época respondía a una compleja mentalidad que definía perfectamente y sin ningún tipo de dudas la condición social y la función que cada persona cumplía en la sociedad. Uno de los marcadores más importantes de la diferencia de clases era la presencia o no de adornos y joyas en las telas. Los amuletos protegían del mal y aportaban a aquellos que los poseían energía y poderes mágicos.
Los tejidos solían ser transparentes, puesto que no existían, en aquel entonces, prejuicios en torno de la desnudez corporal. La forma de vestir respondía, holísticamente, a un sentido estético que, bajo ningún concepto, obedecía a un patrón moralista.
Han pasado los años y la moda ha sobrevivido los embates del tiempo, al punto que se ha convertido en el eje definitorio de una cultura, la juvenil, y de una sociedad. Vestirse con la marca x es actuar en consonancia con el momento que se vive. Existen ciertos parámetros estético-sociales que diferencian a las distintas sociedades y a sus habitantes. Sin embargo, cada quien escoge la manera como quiere y desea lucir.
Curiosamente estos dias tanto los periódicos El País como El Mundo han dedicado sendos artículos al Duque de Widnsor como icono de la moda masculina. Y he de reconocer que la galería de fotos de El País me ha gustado mucho.
La moda, especialmente femenina, es algo denostado por los/las intelectuales de casi siempre, pero a mi me parece que las obras de algunos grandes diseñadores, ya muertos o casi, son grandes obras de arte y sus exposiciones, al menos, interesantes.

Los duques de Windsor en 1937
(Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/12/cultura/1318375886.html)
En la fotografia vemos a Wallis Simpson, divorciada americana con la que Eduardo (nacido Edward Albert Christian George Andrew Patrick David) se casó renunciando así a ser Eduardo VII. Hitoria de todos conocida, no la voy a repetir sólo que a partir de la fecha de la foto ambos fueron "desterrados" de la vida pública de Inglaterra por su simpatía hacia Hitler.
Hasta el 17 de noviembre, Luis Sans de la tienda barceloensa Santa Eulalia expone en la misma algunos de los trajes del Duque de Windsor que proceden de Ciro Paone, el fundador de la empresa Kiton, que los adquirió en una subasta en Sotheby's de Nueva York. La firma italiana los ha exhibido ya en algunas de las tiendas Kiton.
El duque de Windsor siempre vestía con trajes del mismo sastre, aunque tras la II Guerra Mundial optó por hacerse confeccionar los pantalones en Nueva York. Fue el primero en lucir asiduamente el cuadro de Gales. Y también en optar por cuellos de camisa más amables y menos rígidos. Se atrevió a llevar pantalón con vuelta y traje con zapatos de ante marrón.
Según el experto en arte Pablo Melendo (que el lunes dio una charla sobre el look del duque en el Círculo Ecuestre), Eduardo contribuyó enormemente a flexibilizar el atuendo british y, haciendo gala de una personalidad única, dinamitó ciertos códigos que la moral del siglo XIX se esforzaba por mantener.
Fue de los primeros en llevar trajes de 'tweed' y el tradicional 'kilt' escocés en la ciudad, sacándolos del reducto campestre en el que hasta entonces estaban confinados. Sus jerseys Fair Isle crearon escuela, como su spoquin en tartán que llo encargaba en Scholte, en Savile Row. Las camisas se las hacía en Hawes & Curtis, también en Londres.
Los paparazzis les seguían a todas partes mientras en Inglaterra les hacían el vacío. La llegada del Duque por primera vez a Nueva York en 1924, sin ir más lejos, provocó una ola de anglomanía en todo el país. Según la prensa de la época, él era "el hombre que todos los hombres querían ser y con el que todas las mujeres querían casarse". Eduardo "fue algo así como un renovador del encorsetado modo de vestir victoriano."

Fuente: ttp://www.elpais.com/fotogaleria/cultura/estilo/duque/Windsor/elpgal/20111011elpepucul_3/Zes/1
Fuentes:

