| LAS PEQUEÑAS COSAS BUENAS DE LA VIDA |
| Escrito por Isabel |
| Sábado, 21 de Enero de 2012 22:19 |
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Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías de la vida mientras esperan la gran felicidad (Paul Valery)
Como casi todos los fines de semana, mi hijo Miguel, María y las mellizas vienen a comer casa y el revuelo es importante: las niñas, las cockers…, los juguetes por el suelo, alguna peleilla por alguna tontería entre las ellas...
María tiene la sonrisa pícara, como ahora, cuando está haciendo algo que “sabe” que no tiene que hacer. En una casa como la mia, superordenada y con objetos valiosos-rompibles al alcance de las pequeñas, tienes que estar con mil ojos, pero a mi no me importa que me desorganicen todo. Sólo con ver sus caritas sonrientes o haciendo pucheros me parto de risa y cierta ternura (cursilada, pero es así) me llena el cuerpo.
Esta talla, aparte de costarme un pastón, me la traje yo solita de Málaga. A Susana no le gusta pero no tiene más remedio que transigir así que, a modo de "venganza" a las mellizas les ha dicho que se llama “Pepe”. A Paula parece que sí le gusta porque siempre la señala y dice “su nombre”. Una de las cosas que más me gusta es observarlas, siempre me hacen sonreir, y hoy estaba pensando, que la felicidad es eso: los pequeños momentos que podemos tener cada día y no tener siempre más las cosas negativas en la cabeza que obviar estos pequeños momentos.
Paula, embobada con los juegos de Lola y Teresa Pocas personas tienen/tenemos el arte de distinguir las pequeñas alegrías de las que está llena la vida. Siempre nos fijamos más en todas las cosas negativas que en las positivas, y no valoramos las pequeñas cosas que nos rodean que nos pueden aportar felicidad La felicidad no es algo que un día encuentras en tu habitación, o por la calle, no aparece de la nada. La felicidad es algo que todos y cada uno de nosotros construimos diariamente, todas esas cosas que hacen de nuestra vida algo que merezca la pena recordar. La felicidad no se busca, se construye.
María espera, pacientemente, a que Susana termine de comer Y en eso deberíamos estar y aunque yo no soy precisamente una experta en ello y a pesar de todos los palos recibidos últimamente siento que mi mente está cambiando y me preocupo más por los buenos y pequeños y cotidianos hechos que hay en mi vida y que, para propia sorpresa, hay muchos.
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