| Miércoles, 6 DE ENERO DE 2010 |
| Escrito por LA OTRA |
| Miércoles, 06 de Enero de 2010 18:37 |
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Miércoles, 6 DE ENERO DE 2010
Los más jóvenes de la familia: Bruno (1 año), Olivia (4) y María y Paula (3 meses).
Mañana toca trabajar y mentiría si dijera que no tengo ganas. Al final el susodicho diciembre sido espantoso. Ha tenido de bueno que nos hemos reunido la familia a cenar, comer, etc., que todos están bastante bien, teniendo en cuenta la crisis que nos azota y que no hemos engordado. Esto último a título de chiste porque hay que reirse un poco, digo yo. Lo malo, para mi, en ese mes ha sido la muerte, en una semana, de una amiga y compañera de trabajo que me ha sumido en lo más negro, por el hecho en sí y por lo rápido del desenlace que nadie se esperaba y que a todos los que la conocíamos nos ha dejado hechos trizas. No estoy acostumbrada a estas cosas, por suerte o por desgracia, y la situación me ha golpeado y dejado kao, a ver si va a tener razón una antigua conocida, pesimista ella y a la que todos huíamos, que siempre decía que hay que tener muchas desgracias en la vida para ir acostumbrándose poco a poco a ellas. La muerte imprevista y rápida de alguien cercano, querido y, en este caso joven, porque lo era, de 62 años, sume a uno en un desconcierto enorme y a repetirse, no hay derecho. A pesar de todas las malas noticias que leemos y vemos todos los días en los medios, lo cercano abruma y desconsuela. Me doy cuenta de que la muerte acecha, que es irremediable, que podemos desaparecer en un momento, que no sirve de nada hacer planes de futuro porque lo que hay es el pasado y el presente y que no hay mayor tragedia que alguien se vaya sin haberle dicho todo lo que le queríamos. Esto lo vi en los ojos de María, una de las hijas de mi amiga y compañera cuando me decía: “… no se si mi madre sabía todo lo que la queriamos”. Tremendo. Aunque en este caso sí que pude decirle que su madre lo sabía: que me decía muchas veces qué hijos más buenos tenía, que siempre estaban pendiente de ella y que de puro cariñosos eran hasta “pesaos”. En fin. Mañana volveré al trabajo. |
| Última actualización el Jueves, 01 de Abril de 2010 06:08 |
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Gracias Ilona, sí que hay que fijarse en lo bueno que tenemos, más que en lo malo, pero hay veces que es difícil.
La Lola es un pequeño terremoto que está alterando un poco la tranquilidad de todo el mundo,pero es divertido volver a tener un cachorro (de 4 patas ) en casa¡¡¡¡.
Besos
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Siento mucho la pérdida, por ti, claro, a ella no la conocía. No sé consolar en estos casos, porque afortunadamente la muerte todavía no se ha acercado a mi entorno, pero me puedo imaginar quedarte sin alguien de repente, sin preparación y sin previo aviso. Todo lo que tienes, esos pequeños, que son un regalo, y el cachorrillo... valen la pena de seguir al pie del cañón como si nada.
Ánimo, adelante, que tú puedes.
Muchos besos.








Lamento tu pérdida, Isabel, pero te felicito por lo bueno que tienes junto a tí, esa perrita, los 4 guapísimos churumbeles y los muchos libros que te acompañan. Estre otras cosas, supongo.
Como siempre, un placer entrar aqui a leerte.
Feliz año nuevo.