QUIÉRETE UN POQUITO, POR FAVOR

QUIÉRETE UN POQUITO, POR FAVOR

 

En mis tiempos de ocio, que son pocos pero alguno hay, me gusta pensar en la vida que llevamos y en cómo nos sentimos. La mayoría de la gente que conozco, entre la que me incluyo, parece que vivimos en un estado permanente de disgusto, descontento, de infelicidad en suma. Mucha gente tiene sus motivos y algunos son bien graves como la muerte de un ser querido, una grave enfermedad propia o de alguien querido, una ruinosa vida económicamente hablando, una situación familiar grave, pero los más cercanos que conozco, entre los que también me incluyo, no tienen de hecho esos motivos para sentir tanta infelicidad.

Entonces pienso que los que fallamos somos nosotros mismos y de forma fundamental porque depositamos nuestras esperanzas y nuestra vida emocional en manos de los demás. No sabemos, probablemente porque no nos lo han enseñando, a ser independientes en relación con  los demás si no a depositar nuestro posible bienestar en los demás, ya sean familiares, amigos, compañeros de trabajo… en fin, la gente con la que nos relacionamos en el día a día , así como tampoco nos han enseñado o aprendido a que nosotros tenemos que depender de nosotros mismos para cualquier estado emocional, no del estado emocional de los demás.

 

Cuando somos niños o jóvenes estamos deseando de desprendernos de los lazos familiares (padres, abuelos, tíos, hermanos) para tener libertad, ser independientes, hacer lo que nos viene en gana, ser “nosotros mismos”, etc., etc. Luego la vida, como siempre, nos pone en nuestro sitio.

En nuestras relaciones de amistad, de trabajo o de pareja ¿realmente somos libres y/o nosotros mismos?, ¿no dependemos a veces excesivamente de los demás, de lo que dicen, de lo que hacen, de lo que creemos que piensan?.

QUIÉRETE UN POQUITO, POR FAVORMuchas veces no nos reprimimos en ayudar a la gente por temor a que nos tilden de egoístas, otras no decimos lo que realmente pensamos (ni aún con la suficiente educación), para no herir sentimientos ajenos.

En otros casos trabajamos hasta la extenuación para que no nos consideren vagos o poco interesados en lo que hacemos. Hacemos casi siempre los planes de los “otros” porque en el fondo qué más da, aunque tu estuvieras deseando hacer otra cosa diametralmente opuesta pero “no quieres dar la nota”.

A veces aguantamos a personas o situaciones realmente inaceptables porque pensamos que ya cambiarán las tornas… y así podría seguir hasta el infinito.

En definitiva, que en vez de vivir nuestra vida de forma independiente la estamos viviendo en función de los demás. Y yo me pregunto ¿esto es normal?.

Hace algún tiempo leí en algún sitio que no recuerdo que si no te sientes feliz o al menos tranquilo con tu vida tienes varias opciones (y cito de memoria):

  1. Examina honestamente la situación en la que vives, a veces no todo es culpa de los demás.
  2. Cambia la forma en que ves las situaciones que te disgustan y dales la vuelta.
  3. Si no puedes cambiar una mala situación déjala y busca otra.
  4. Las personas no cambian jamás, si hay alguien nocivo a tu lado, aléjate

 

Esto se dice muy fácilmente ¿verdad?, pero casi nunca podemos llevar a la práctica este tipo de cosas porque estamos demasiado apegados a los que nos rodean, que es lo que nos han enseñado. Sin embargo muchos entendidos en la materia afirman (y son unánimes en esto), que nos han inculcado de tal forma que lo fetén es complacer y hacer feliz a todos los que nos rodean que al final esto supone un desgaste enorme para nosotros mismos cuando reincidentemente no coinciden tus deseos con los de los demás y que si no cambiamos en aquellas cosas en las que deberíamos cambiar no es porque no podamos, es que realmente NO queremos hacerlo, porque es más cómodo, porque tenemos miedo a las reacciones ajenas, al rechazo, por lo que sea, pero nunca porque NO podamos.

La solución no la conozco y mis opiniones personales me las guardo un poco porque posiblemente no son políticamente correctas. Obviamente, tampoco se trata de ir dando patadas a diestro y siniestro, pero un término medio como poner  “las cosas en su sitio” en mucha de nuestras situaciones, aunque nos cueste, creo que nos ayudaría un poco y meterse en la cabeza que, hagamos lo que hagamos, algunas personas estarán de acuerdo y otras no, otras nos juzgarán negativamente, otras pasarán. Y yo me pregunto ¿y que?, ¿dónde está el problema?. Complacer al universo es imposible por lo que realmente nosotros debemos de estar de acuerdo con nosotros mismos en lo que estamos haciendo, las opiniones de los demás deberían importarnos un comino, los “remordimientos” obviarlos  y a eso yo lo llamaría desapego y el desapego puede tener cosas que no nos gusten pero, sobre todo, nos da libertad para ser nosotros mismos.

Todo lo dicho más arriba no significa "pasar" de todo el mundo, ser egoistas hasta el infinito, querer imponer siempre nuestra opinión, no ser solidario con la gente, no entender el sufrimiento ajeno, no ayudar cuando realmente nos necesitan etc., etc., sólo que  de aquí a vivir permanentemente pensando en los demás no es más que una forma autodestructiva de vivir.

Fuente:

http://psikorey.blogspot.com/2010/05/asertividad.html

http://piratasdeaxel.wordpress.com/2010/06/11/se-asertivo-si-puedes/

http://igtorres50.blogspot.com/2008/10/asertividad-y-autoestima.html

Comentarios   

 
0 #6 ISA 13-04-2011 17:46
¡Cuanto tiempo Yoyoyo!, gracias por tu comentario y ya sabes: a ser un poco egoistonas que hay mucho chupasangre por ahí.
Bss.
Citar
 
 
0 #5 yoyoyo 13-04-2011 17:00
Hace meses que pienso algo parecido. Me doy cuenta que me pueden" las situaciones de los demás y soy incapaz de disfrutar de mis cosas si veo gente a mi alrededor sufriendo. Y eso está mal, por lo mal que lo paso y también porque, si yo disfruto seguro que eso se transmite a los demás. Poco a poco, supongo. Isa, me gustan este tipo de post. Un abrazo fuerte
Citar
 
 
0 #4 ISA 09-04-2011 12:08
Es que eres muy afortunada: de tener tiempo libre, de tu pareja, de tu ciudad, de poder tomar el aperitivo y encima ¡comprar un reloj!. Me alegro mucho. A lo mejor a muchos les puede parecer una tontería pero está claro que la felicidad-tranq uilidad está casi siempre en las pequeñas cosas.
Citar
 
 
0 #3 Blau 09-04-2011 11:55
..Isa, mira, hemos cogido la moto, te voy a llevar a un sitio que nunca te he llevado y siempre que pasamos me lo dices, fuimos al Mercat del Encants, de allí al Mercat de San Antoni. Nos tomamos un aperitivo en un Bar muy chulo, mientras un “señor”, porque eso es lo que era, nos servia, le tome la mano a mi Drac y le dije que vivíamos muy bien. De allí a la Illa a comprar un reloj y ahora mismito me están haciendo una pasta a la sorpresa…dime si tengo algún motivo para no ser muy feliz...y este no es un sábado especial, es lo que más o menos hacemos cada finde.
Citar
 
 
0 #2 ISA 09-04-2011 10:39
BLAU: somos humanos e imperfectos, es normal que a veces estés disgustada aunque hayas hecho frente a otras muchas cosas.
Yo tengo que hacer muchas veces un acto de reflexión y pensar que perfecto no hay nadie, que los humanos tenemos un cerebro que casi siempre va por libre. Y eso que joven ya no soy y la "mochila" pesa algunas veces lo suyo, pero chica, hay que vivir lo mejor que podamos y muchas veces tenemos que empezar por pensar en qué fallamos nosotros y no los demás, que es muy fácil achacar las culpas al resto del mundo.
Gracias por tu comentario
Citar
 
 
0 #1 Blau 09-04-2011 07:58
Buen post! Este tema daría para una tesis doctoral.

Hace 5 años tomé una decisión de vida, desde ese momento vivo mi vida lo mejor que puedo. Cada cierto tiempo reflexiono sobre como me siento, si el cambio de 360º es positivo. Soy 100% independiente a pesar de tener pareja. Me rodeo de gente que me aporta y que aporto. La mayoría del tiempo reconozco que vivimos muy bien. Sin embargo, a veces estoy como disgustada :no-comments:
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar