UNA CASA EN EL PUEBLO (primera parte)

 

 Nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo.

(Juvenal)

 

En muchos bloguers que leo siempre encuentro alguien que se pregunta por qué se hizo uno y escribe en él:  a unos  les sirve de desahogo personal, a otros les gusta escribir y que alguien les lea.. los motivos son variopintos.

El mío, que en realidad es una web, y que quien haya entrado lo sabrá se hizo para "fijar" las recetas de cocina, los libros que leo y esta parte que titulo "La vida... como es", que me sirve como a muchos, de desahogo personal, político o cualquier otra cosa de la que quiera escribir. Aunque a mi me gusta más hablar con personas que escribir con una máquina, pero es lo que hay.

 Este es el caso de la "casa del pueblo", a la que dedicamos varios años a "reconstruir", aunque ahora, no se por qué, casi no utilizamos.

Esta casita que está en un pueblo cercano a Madrid tiene su historia. La compró uno de mis hijos porque se enamoró del terreno: más de 2.000 metros con árboles centenarios aunque cuando fuimos a verla por primera vez se me cayó el alma a los piés. Toda la parcela estaba muy descuidada y parecía más el lugar de un cacharrero que de una familia con un niño pequeño que eran los que allí vivian.

Eso en cuanto al terreno. La casa no estaba como se ve ahora, era en realidad un chamizo pero “tenía” posibilidades. S. y yo siempre que íbamos a comer pensábamos que de encontrar una parecida la compraríamos: a 40 minutos de Madrid, terreno para los perros, fiestas con gente, barbacoas, tranquilidad…

Las siestas en la hamaca son increibles

 Y pasó que no había pasado un año cuando mi hijo quiso volver a Málaga (la que es hoy su mujer no se adaptaba al frío de la sierra madrileña ni a la lejanía de su familia, que todo hay que decirlo Gemita) y la puso en venta. Y la compramos.

Los anteriores dueños a mi hijo tenían aquello casi como una chabola y aunque éste hizo algo, no fue mucho porque con la hipoteca y demás no le llegaba. Lo primero que hicimos fue “limpiar” el terreno: sacamos seis (6) contenedores llenos de porqueria: hierros, señales de tráfico, muebles destrozados….. lo inimaginable. Menos mal que por entonces, incluso ahora, contamos con la ayuda de James, una joya colombiana también heredado de mi hijo, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. El nos ha hecho, a precios muy convenientes, casi todo lo que describo en esta primera parte.

Pusimos piedra alrededor (sólo era tierra) pintamos la casa por fuera y por dentro y la amueblamos. Es muy pequeña: saloncito-comedor-cocina, dos dormitorios, un cuarto de baño y una especie de buhardilla que de poco servía porque si andabas derecha te rompías la cabeza. Pero quedó preciosa: todo el mundo que la veía, se enamoraba de ella.

A la derecha de la casa, la construcción  que veis al fondo es el “huango”, nunca supimos por qué se llamaba así, y con ese nombre se ha quedado. Era una especie de trastero donde se amontonaba la leña, muebles viejos, herrumbre y encima las paredes estaba hecho de hojalata. Sí: habían cogido bidones, los habían desenrrollado y con ellos y cartones lo habían construido, poniendo un techo de uralita que también se veía que era de desguace

Nosotros lo tiramos todo e hicimos una especie de habitación con muebles de cocina y un frigorífico donde se almacena todo lo que necesitas cuando haces una barbacoa. La parte que no está techada es el “comedor” y al lado está la barbacoa y un fregadero para no andar subiendo y bajando a la casa.

 

Este maravilloso pozo está justo al lado de la casa. Lo revestimos de piedra y mandé hacer una tapa metálica con un candado. S. se ríe siempre, porque me chiflan los pozos pero uno de mis mayores temores, que me provocaba hasta pesadillas era pensar que me asomaba y veía un cuerpo flotando. ¿No se hace eso en los pueblos cuando quieres”desaparecer” a alguien?. Ainssssssssssssssss.

La parcela que se vislumbra al fondo es parque nacional así que no tendremos vecinos porque no se puede construir ¡estupendo!, pero si tenemos vacas. No nuestras claro, sino de algún ganadero que allí las lleva a pastar. Las cockers se vuelven locas cuando las ven.

 

 La joya de la corona: el huerto. Esto se lo ha currado S. Lo cercó con vallitas de madera, para que las perritas no pudieran pasar,  le puso riego automático y ahí solemos plantar tomates, pimientos, calabacines, berenjenas, cebollas… y girasoles...estos últimos sólo porque me gustan muchísimo las flores que salen.

La producción suele ser tan grande que cada vez que viene alguien le endosamos una buena bolsa de productos naturales y ecológicos.

 Continuará.....

Comentarios   

 
0 #3 S. 10-02-2012 18:01
Isabel, la verdad es que lo has sabido contar mejor imposible..... Que recuerdos, que bonito
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0 #2 ISA 08-02-2012 13:48
Y lo que queda te va a sorprender más. El problema es que ahora, no sé por qué, casi no vamos.
Estamos de un perezoso.....
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0 #1 Blau 07-02-2012 20:19
Isa, preciosa casa y preciosa historia! Ya me imagino los buenos momentos que pasan alla.

Un beso
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