UNA CASA EN EL PUEBLO (segunda y última parte)

 

Bien, sigo y termino. La parcela como es tan grande, es imposible que la tengamos siempre “limpia” de hierbajos, aparte de que hay casi 30 coníferas  y se pone el suelo perdío y pinchoso de acículas. Así que dos veces al año, más o menos, tenemos que contratar a alguien para que se dé la paliza, que nosotros ya no tenemos edad, jjeje, pero tenemos a Miguel, hijo de unos vecinos, que está siempre el pobre a la cuarta pregunta y le viene muy bien hacer un dinerito en su (poco) tiempo libre de vez en cuando.

 

Y aquí tenemos a Miguel con el carro abarrotao...

 

… dirigiéndose a tirarlo…..

 

... y ya saliendo de la casa...

 

 

La casita como dije en el post anterior es pequeña: dos dormitorios, sin calefacción, aunque con una estupenda estufa que estaba conectada a las habitaciones. El problema es que, en invierno, llegábamos el viernes por la tarde y la casa ya estaba caliente el domingo…. cuando teníamos que volver a Madrid.

Y cuando venía gente…. uf,  un agobio si era invierno. En primavera o verano nada, porque se estaba bien en el exterior.

Así que un año, en un arranque de locura, pensamos en construir algo más grande y cómodo para recibir a toda la familia y amigos que quisieran quedarse allí a pasar el tiempo que quisisiera.

Y resultó esto...

 

… construida en una parte que, curiosamente, no tenía nada de vegetación y llamábamos “la solana”.

Desde una de las ventanas de la casa “grande”, vemos la casa primigenia:

 

Tuvimos bastante suerte creo, en parte, porque teníamos las ideas muy claras. Con el arquitecto (recomendado) algún problemilla porque su idea de una “casa en el campo” significaba, por ejemplo, que esta tuviera un hall de 30 m2….. “porque eso daba representatividad a la casa” (¿?¿?¿) así que por no despedirle (ya le habíamos pagado parte)  le tuvimos que llamar al orden y bajarle las ínfulas, que no somos ni la Lomana, ni la Preysler ni la Abascal.

Con los constructores, de maravilla, dos hermanos encantadores que trabajaron de maravilla, no nos dieron ningún problema y acabaron la casa en un año.

A mi me daba un poco igual la distribución, pero dije desde el principio que quería muchíiiiisima luz,  un comedor independiente, una cocina enooorrrrrrrrrrrrme y una despensa, que esta última la tenía en mi casa cuando era niña y me gustan muchísimo.  Así fue.

 La despensa de mis sueños:

 

 

La cocina. La puerta blanca es la despensa y la otra, una salida al jardín: 

 

Este es el salón. Los sofás son reciclados y necesitan un cambio pero por ahora, ahí están. Aunque hay calefacción central (de esa que llamamos desde Madrid y se enciende automáticamente), usamos bastante la estufa: nos encanta el fuego:

 

 

La butaca dónde me siento a hacer petit-point, que me gusta muchísimo. Este es parte de una alfombra o tapiz, ya veremos, que estoy haciendo (aunque muy lentamente, me da por épocas). En la carpeta de atrás se pueden ver los animales que componen la alfombra. Creo que tengo 3 totalmente hechos, y dos a medio terminar: este que veis en la foto y otro en Madrid. 

 

Esta es la buhardilla. Aquí cometimos un error: teníamos que haber hecho los techos sin inclinación, pero no nos dimos cuenta a tiempo:

Hay una librería, obra de James nuestro “todoterreno” colombiano, alrededor de toda ella, del mismo tamaño de la que se ve en la foto y con puertas de cristal para que los libros no acumulen polvo. Aquí tengo todos los libros de autores españoles, de historia, de filosofía y de viajes. Todavía no los tengo todos colocados porque, al mismo tiempo, los estoy catalogando.También hay una cama nido que me regaló mi hijo Alfonso, preciosa, de madera.

 

Esta es una de las 4 habitaciones que tiene la casa, la principal. Mandamos hacer las estanterías: en mi lado sólo los libros en inglés y al otro los de animales de S.:

Y por último unos de mis sitios favoritos en verano cuando viene gente: es fresco y rodeado de árboles. La base también nos la hizo James porque el terreno es muy irregular: 

 

Y eso es todo. Todavía quedan algunas cosas por hacer en el exterior: una piscinuca, la caseta de las herramientas, enlosar partes dónde no crece na y así es más fácil limpiar dando un manguerazo... pero esto tendrá que esperar algún tiempo.

De momento la casa es habitable y esperamos que algunas amigas blogueras se animen alguna vez a venir y disfrutar de la naturaleza, de tranquilidad, buena comida, buen vino y buena conversación.

Queda dicho.

  

Comentarios   

 
0 #4 ISA 10-02-2012 20:03
PENA: ya lo he dicho: me chiflan las alacenas desde que era pequeña y sí la casa, una vez hecha, fue un duro trabajo el amueblarla y todo eso.
Pero lo recuerdo como una etapa, muy cansada y a veces aburrida, con mucho encanto.

S. casi no se mete en cosas de la casa (ni para bien ni para mal, jajaja), o sea que casi todo lo compré yo a mi modo y manera. Eso si, consultando siempre, por si acaso.
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0 #3 pena mexicana 10-02-2012 10:47
Enhorabuena, la casa se ve preciosa, hay mucho trabajo allí, se nota.

La alacena es una preciosidad... cuánto añoro yo la alacena de mi casa de México... snif!
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0 #2 ISA 09-02-2012 16:04
Ahí está Blau: algo que sirva para el verano y para el invierno pero de momento no hay dinerito para dispendios
A ver si mejora un poco la economía, joé, que no me gustan las cosas a medio hacer.
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0 #1 Blau 08-02-2012 19:34
Isa, me pido ser invitada!!!prec ioso lugar. Una sugerencia, en lugar de piscinuca un jacuzzi para jardin, de esos enormeeessss, que ya vienen con todo listo.
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