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Parece mentira que la actualidad en España se centre en la
boda de “La Esteban”,
el machaque del caos del pobre Rajoy, la actuación de Chikilicuatre en el
festival de Eurovisión o las declaraciones de la Obregón cuando estamos
viviendo un hecho histórico.
Es verdad que desde 1964, se lleva intentando unas veces con
mas éxito que otras investigar en Marte,(solo cinco de once “aparatos” enviados
han logrado posarse en Marte).
{mosimage}Desde que el astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli
descubriera en 1877 los canales de Marte, la búsqueda de agua ha presidido los
sueños de muchos investigadores. Si hay hielo, puede haber agua y si hay agua,
puede haber vida, sostienen los astrónomos, que han visto en Marte un modelo
hermano al de la Tierra
sobre el que podemos aprender cuál es el origen de la vida en nuestro planeta,
cómo puede haber evolucionado la vida en el cosmos y qué futuro nos espera.
El planeta rojo es en la actualidad un lugar inhóspito, árido y
barrido por fuertes vientos, sin embargo, las imágenes y estudios sobre el
planeta indican que hubo grandes cantidades de agua en cuencas fluviales
incluso en océanos.
El
descubrimiento de lo que parece ser agua helada respondería a una pregunta que
los investigadores se han planteado durante décadas: ¿dónde ha ido a parar todo
esta agua?.
{mosimage}Y ahora, el pasado 27 de mayo la sonda fénix ha conseguido
posarse en Marte. Esta sonda lleva un minilaboratorio. La
misión estudiará la historia del agua en el hielo, excavará el
suelo bajo sus patas y ahora realizara los analisis in situ.
Se abre una puerta para el descubrimiento de nueva vida y
por eso el nombre de la nave:
{mosimage}El Ave Fénix o Phoenicoperus, como lo conocían
los griegos, es un ave mitológica del tamaño de un águila, de
plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras.
Según algunos mitos, vivía en una región que comprendía la zona del Oriente
Medio y la India,
llegando hasta Egipto, en el norte de África. Se
trataba de un ave fabulosa que volvía a renacer de sus propias cenizas.
Según la leyenda cristianizada, el ave Fénix vivía en el Jardín del Paraíso, y
anidaba en un rosal.
Cuando Adán
y Eva fueron expulsados, de la espada del ángel que los desterró surgió una chispa que
prendió el nido del Fénix, haciendo que ardieran éste y su inquilino. Por ser
la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le
concedieron varios dones, siendo el más destacado la inmortalidad
a través de la capacidad de renacer de sus cenizas.
Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas
aromáticas, ponía un único huevo, que empollaba durante tres días, y al
tercer día ardía. El Fénix se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas,
resurgía del huevo el mismo ave Fénix, siempre única y eterna. Esto ocurría
cada quinientos años.
El objetivo de Phoenix es establecer si existieron en la región del polo
norte de Marte condiciones favorables al desarrollo de algún tipo de vida
microbiana.
Esperemos que los resultados de esta fénix de 2008, no le hagan necesario el
renacer y lo consiga….
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