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(Una
exposición que bien merece un viaje hasta Madrid)
(7
noviembre 2007 / 13 de enero de 2008)
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La
Fundación Mapfre expone 100 de las obras de Camille Claudel (1864-1943),
que fue discípula y amante de Auguste Rodin. Siendo una excelente escultora,
su vida de fue tan dramática que eclipsó su faceta artística.
Es
de esas vidas que cuando las conoces se siente tan indignación y tal
impotencia que te dan ganas de salir a la calle y liarte a mamporros
con todos los descendientes de ella o de Rodin, de haber alguno.
Nació en Villeneuve y se traslada
a París en 1883, donde ingresa en la academia Colarussi, uno de los
pocos centros que acepta a mujeres. Tiene su primer encuentro con Rodin
en ese mismo año, cuando ella tenía 19 años y él, 43. Un año después
empieza a trabajar en su taller y de colaboradora pasó a ser su modelo
y amante. La relación duró 15 años, una relación complicada, conflictiva
y con continuas interrupciones y crisis. En cierto modo Rodin se sentía
celoso de su talento, la menospreciaba delante de todo el mundo, no
dudaba en exhibirse con otras mujeres delante de ella e, importante
para la época, le prometió matrimonio que nunca cumplió a pesar del
embarazo, no llegado a término de Camille. Aparte de todo esto, Rodin
llevaba años con Rose Beuret, costurera y medio analfabeta, con quién
tuvo un hijo que nunca reconoció, y con la que se casaría poco antes
de morir.
Camille
deja a Rodin en 1898 y se dedica intensamente a la escultura, aislándose
y entrando en una espiral de locura de la que ya nunca saldría.
Tuvo
una breve relación con Claude Debussy, que tampoco fraguó: el también
tenía otra mujer.
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