gafas

LLEVO GAFAS

 

Desde los 11 ó 12 años llevo gafas y nunca, ni siquiera cuando era adolescente, es un tema que me haya acomplejado ni preocupado.

Allá cuando tenía 20 y muy pocos años tenía unos dolores de cabeza tremendos. Después de acudir a todos los médicos habidos y por haber el oftalmólogo me recomendó que usara lentillas ya que mis ojos son un poco "particulares": en uno debo tener 4 ó 5 dioptrias y en el otro nada, un poco de astigmatismo, con lo cual el cristal de las gafas que pertenece al ojo "dióptico" nunca puede llevar la graduación correcta porque habría una descompensación tal  con el otro cristal que lo hace imposible, y la única solución son las lentillas.

 

LLevo gafas

Con la causante de mis miserias: Lola a quien le voy a decir de ahora en adelante: "mucho te quiero perrito pero de pan, poquito."

Las probé. En aquellos tiempos acababan de salir, eran de las duras y no había dios que las aguantará, así que volví a las gafas y tan contenta. Con lo que ha llovido desde entonces es fácil colegir que he tenido, y tengo, montones de gafas, tanto de las normales como de las de sol, que también tienen que ser graduadas porque, además, ni me sube ni me baja la graduación apenas y me daba no se qué tirarlas, aunque alguna limpieza he hecho.

A lo largo de todos estos años me  iba cambiando las monturas cuando podía y me apetecía. Nunca perdí ni se me rompieron ninguna, he sido siempre muy cuidadosa porque  no me me gustan nada de nada las gafas con monturas que se noten mucho y son pocos los fabricantes (y todos carísimos) que hagan las que a mi me gustan: esas que el cristal va prácticamente "al aire" y que hacen por tanto que sean un poco "delicadas". Además, por obligación, tengo que llevar unas de repuesto en el coche.

Hete aquí que hace algo menos de un año me "obligaron" a cambiar unas estupendas gafas  (al final explico el por qué) y me compré otras de la marca Prada, que eran las que me gustaban y que casi tengo que donar un riñón para pagarlas, pero bueno para mi las gafas son como los zapatos, si las necesitas, las necesitas y no reparo en gastos, cuando puedo, en comprar las que me gusten.

Pues bien, ayer 1 de diciembre del 2011 (fecha que tengo señalada en rojo en el calendario) llegué a casa al mediodia después de una mañana intensa de gestiones, como un poco y me tiro al sofá a leer con mi mantita encima. Tan cansada debía estar que me quedé dormida, cosa poco usual, y las gafas debieron "posarse" encima de la mantita y, supongo, caerse al suelo.

Cuando me despierto, esto es lo que me encuentro:

 

Me quería morir, matar a alguien, liarme a puñetazos con la tele, tirar todos los libros al suelo, romper todos los platos. En fin desahogar mi disgusto porque las únicas gafas que encontré por toda la casa fueron estas, que deben de ser de la época de los Beatles y con las que además veo, pero no bien del todo:

Llevo gafas

Cristal redondo, al aire totalmente excepto los enganches a la montura.

 

Rumiando mi desgracia ante la situación de tener que pagar otro pastón por unas gafas nuevas y encima con el puente que se nos viene encima y con lo que tardarán en hacerme otras nuevas (10 ó 15 días laborales), se me enciende una lucecita y me digo a mi misma ¡oño!, en el coche "deberían" estar otras más modernas. Bajo al garage y efectivamente, me encuentro con unas con las que veo un poco mejor y además muy parecidas a las rotas.

Las gafas de la derecha es la que estaban en el coche 

 

Mi ánimo se subió un poco, pero no demasiado porque el comprar otras gafas no me lo quita nadie, pero bueno, podré pasar con ellas hasta que tenga las nuevas.

La causante de todo: la Lola, esa que veis en la primera foto tan cariñosa ella, que tiene, vaya usted a saber por qué, dos fetichismos con mi  persona. A saber: mis gafas y mis zapatos: en cuanto me descuido me esconde algún zapato o bota que pille y ella fue la causante de la rotura de esas otras gafas maravillosas de Armani (pero de rebajas, eh?) que causaron la compra de las de Prada.

Llevo gafas

Lola, la destroyer, cuando llegó a casa hace menos de tres años. Con esa carita, como me engañó la muy....

La regalo (a la Lola, cocker inglés de pura raza, tiene tanto, o más, pedigrí que la duquesa de Alba) a quien me demuestre que no usa ni usará ni gafas ni zapatos (no quiero tener cargos de cociencia). Y ahora me voy corriendo a encargar las nuevas gafas.

NB: los dolores de cabeza los sigo teniendo pero muchíiiiisimo menos que antes. Debe ser algo genético o que la edad lo cura todo. .)))