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Al lado de la dificultad está la facilidad
(Mahoma)
En mi último post, publicado a las 09.16 de la mañana comentaba que "Hoy tenía un mal día". Uff, mejor me hubiera callado.
Mi hijo Alfonso regresaba a Málaga y yo le iba a llevar al AVE, tomar un cafetito y apurar su compáñía. Pues iba a ser que no. Frustrante.
En esa semana tuve que llamar dos veces al RACE porque la batería del coche se había descargado (¿?). Me la cargan y sin problemas. Pero nada más levantarse mi hijo me dice que el día anterior, que había tenido una cena de trabajo, al coger el coche para regresar a casa, el coche no tenía batería otra vez y que se lo arrancaron con las pinzas.

Vuelvo a llamar al RACE, me dicen que probablemente es algún cable y no sé qué y que lo mejor es llevar el coche al taller. Digo que vale, que vengan a llevárselo. LLamo al taller para avisar, al RACE para decirles que el taller ya lo sabe, al seguro para que ya, de paso, me arreglen unos arañazos, otra vez al taller para decirles que el seguro está avisado. A mi otro hijo para que venga, si puede, que sí puede, a recoger a su hermano para llevarlo al AVE.
Llega el del RACE, me dice que qué le pasa al coche. Atónita le digo que estoy esperando una grua, él me dice que no le han dicho nada. Me arranca el coche, yo en pijama, le digo que si dejo el coche en marcha y me visto rápidamente que si me aguanta, el llevarlo yo, hasta el taller. Me contesta que sí, si no lo paro en ningún momento. Le digo que voy a hacer eso. Se va.
Subo corriendo las escaleras, me visto con lo primero que pillo y corriendo al taller que está en un polígono industrial relativamente cerca de casa, por San Sebastián de los Reyes.
Llego, cuento la historia, me hacen un presupuesto que incluye la revisión anual y neumáticos nuevos. Lo firmo con los pelos como escarpias. Menudo palo.

Ahora intento irme a casa. Ni transporte público ni taxis. Me pongo a andar y después de una hora y pico por un polígono industrial veo un taxi libre. Lo paro. En ese momento me doy cuenta de que llevo la cartera VACÍA, ni un duro. Le doy una contraorden al taxista (encantador, menos mal) para parar en un cajero y sacar dinero. Saco dinero, llego a casa, le pago al taxista, entro en casa y me derrumbo en el sofá.
Mientras estoy en el sofá empiezo a darle vueltas a la cabeza: estamos a 21 de diciembre, me van a llegar las facturas del gas (calefacción y agua caliente) y la luz, aparte de la factura del taller y del seguro (tengo franquicia de 200 euros). Me pongo mala, me dirijo al ordenador. Miro mi cuenta bancaria y me entran escalofríos.
Llamo corriendo a la habilitación del ministerio, les digo que por favor me escaneen y manden la nómina de diciembre. Lo hacen rápidamente y
¡HURRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA¡¡¡,
Veo que, a pesar de que mi último dia de trabajo fue el 9 de diciembre, me pagan el mes entero con paga extraordinaria incluida y otro pequeño extra con el que no contaba.
Ayssssssssssssssss, respiré profundamente: podría dejar los ahorrillos tranquilos de momento así que me puse a hacer el pino, pero no tan bién como la foto que sigue:

¿Esto significa que el próximo 2012 será mejor que el 2011 que ha sido in infierno?.
Voy a ser positiva por un día y SIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, las malas rachas se han acabado.
(Por cierto, no me ha tocado nada en la Loteria, pero tengo una saluudddd, que muchos/as ya la quisieran. .)). |