Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad

Superando la desafección

 

Hoy creo en todo lo que creía a los veinte años y tengo, también en esencia, las mismas ilusiones de entonces, pienso que con mayor fundamento todavía.

Me producen pena y decepción los que las han perdido.

(Santiago Carrillo)

 

 

Llevo un tiempo como perdida en esto del mundo blogueril y en otros mundos. Progresivamente me ha ido venciendo una pereza mental que me impide sentarme al ordenador y colgar una receta o una reseña de un libro o una vivencia. Creo que tengo material para más de un año.... así que alguna vez tendré que ponerme a la tarea porque no es mi intención dejar este mundo virtual que tantos momentos buenos y tanta gente interesante me ha proporcionado. Una de esta "gente", Patsy, que está muy liada con mucho trabajo (lo que es bueno pero impide que nos veamos con frecuencia), me decía hace poco : "... entro poco en el feis, pero cuando entro veo que o estás en Sevilla, o que estás en El Rocío, o que te has ido a bailar sevillanas...". Y es que es verdad. Instintivamente, de forma inconsciente y tratando de superar cierto problema de desafección familiar, me he volcado en aquellas gentes o personas o lugares cuyo afecto es seguro y donde me siento siempre bienllegada, esto es, mi pareja, mis perros, Sevilla, El Rocío, la  totalidad de mis amigos rocieros ya estén en Madrid o en el sur... Porque está claro que en momentos de decepción y de tristeza lo que no hay es que hacer revolcarse en la miseria, ya sea propia o ajena, mejor miramos alrededor y vemos lo bueno.

 

La serenidad de Lola, en esta foto, no es verdadera. Es mimetismo con la figura de detrás

 

Así, practico la conversación frecuente tanto con S. como con Ana a propósito del futuro rocío: trato de educar seriamente a las cocker's para que me ayuden a recoger la casa, me implico a distancia en asuntos rocieros, me voy a ver a Triana o a Huelva, hago planes a corto y largo plazo, imagino y descarto menús y nueva decoración para la casa del Rocío... Sigo siendo política y socialmente incorrecta, sigo leyendo prensa y viendo telediarios con fruición, sigo comprando libros y leyendo a toda velocidad (hay tan poco tiempo por delante.,...), sigo inventando recetas, sigo comiendo con mis amigos en su casa o en la mía

Y así se va pasando el tiempo, qué espanto, si parece que fue ayer navidad y la tenemos ya, como quien dice, a la vuelta de la esquina. (Podéis darme alguna que otra colleja, que la merezco).

 


 Pepa siempre ha sido de muy buena familia y bien que lo demuestra ¡¡¡

 

Por lo demás, bien, gracias; yendo a mi fisio alemana porque tengo un agarrón de cervicales y tratando de no estresarme mucho con su espantoso castellano de 11 años en España, o reírme con sus cambios de concepto (por ejemplo, le digo que he dejado de fumar, que entre otras cosas es tirar el dinero y va y me dice que soy "persona que no fuma por tacañería", ainsssssss) y viendo pasar una película que se supone que es mi vida pero que yo no reconozco como tal. El cambio que ha supuesto mi "permisoindefinidodelaadministración", me ha supuesto descubrir otro mundo y otras personas. Por ejemplo, nunca había ido al super a media mañana, o a un gran almacén, o a un parque con los perros, y ahora que lo hago me encuentro con una fauna (en el buen sentidio) totalmente distinta de la que he conocido a lo largo de más de treinta años: amas de casa auténticas, jubiletas, jóvenes madres con sus cochecitos de bebé, estudiantes... Interesante. Hay otra vida fuera del trabajo y sin salir de tu barrio, no cabe duda.

 


 Teresa o el amor incondicional

 

También tengo una nueva vida "sin humos", que me ha llevado a pillar dos kilos y hacer dos viajes a urgencias. Advierto que el tercer y cuarto mes sin fumar son mortalesl, hasta me lo ha reconocido mi loquero. Pero ahí sigo, causando (es un decir) asombro y admiración en cuantos me conocen y saben de mi afición a zamparme 3 cajetillas diarias, 3. No me ha costado trabajo, la verdad, si pensamos que llevaba 40 años fumando pero esta acción que sería positiva yo no la considero así: no fumo porque soy muy cabezota, un día dije hasta aquí hemos llegado y abandoné el tema. El problema es que puedo llegar a ser cabezota con cualquier situación o cualquier persona que me haya tocado las cuerdas y se que eso no es bueno, o al menos no demasiado bueno.

 

 

 

 

  Mis zapatillas ejercen cierta fascinación sobre Lola

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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