Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad

2014: UN AÑO EXTRAÑO

2014: UN AÑO EXTRAÑO

Los martes, como en los últimos meses, espero con ilusión ver en la Fox una serie que me gusta muchísimo: The good wife, que ya va por su 6ª temporada y que debe ser buena porque a mí me tiene enganchada desde hace 6 años y eso que no me gusta nada la TV y me acabo aburriendo siempre salvo que sean informativos (me los veo todos, hay que ser masoca ¿verdad?) o alguna (y escasa) buena película. 

En uno de los episodios que dieron ayer (dan seguidos 2 ó 3  de la nueva temporada y otros antiguos) hablan dos de los protagonistas (Eli Gold y Alicia Florrick) al final de un día duro, tanto en el bufete como en la oficina del Gobernador Alicia dice “Ha sido un día raro” a lo que le contesta su interlocutor, Eli,  “Ha sido un año raro”. Y me he quedado pensando en cómo vemos cada uno de nosotros el paso del tiempo: al final de un día para alguien es sólo eso, un día duro; para otros es todo un año.

 

Eli Gold y Alicia Florrick ( Alan Cumming y Julianna Margulles)     

 

Me encantaría sacarle punta a esto pero lo guardo como tema para una reunión de esas “serias”, y me centro en mi año 2014 que también ha sido eso, un año raro.

Enero y febrero transcurrieron muy bien. Tuvimos muchas reuniones en El Rocío, unas imprevistas y otras organizadas, como las Candelarias. También en febrero me quedé viuda de mi ex (no preocuparse, no lo volví a ver, desde el año 1979 ú 1980, años de la separación y del divorcio). Este hecho ha ocasionado varias cosas curiosas y ciertamente desconcertantes. Por una parte sus herederos directos han mejorado su calidad económica de vida (al heredar) y yo también porque se quedaron liberados algunos usufructos que le concedí para que no me persiguiera eternamente.

Estas podrían ser las cosas  peregrinas que vienen con el dinero y que nunca entenderé. Algunos de los herederos se han alejado convenientemente de mí y, tras darles muchas vueltas con sus correspondientes y larguísimas noches de insomnio, he llegado a la conclusión de que la gente cuando cree que les vas a pedir que te devuelvan algo de lo que tu en su día les diste con tanto esfuerzo, ya por capricho ya porque tenían necesidad, prefieren alejarse y que no llegue la temida petición. Desconcertante. Nunca entenderé eso de aferrarse a algo que hoy tienes y mañana puede que no: para mí sólo es una oportunidad de mejorar en algo la vida de las personas que quiero y bien se puede decir que, para el parné propio tengo un agujero en la mano.

Luego vino la preparación de la romería del Rocío (este año fue en la primera semana de junio) que lleva muchísimo trabajo, que necesita muchísima organización y que conlleva algún que otro disgustillo. Hasta aquí bien, ya estoy acostumbrada, pero el desconcierto mayor fue que tres personas de la reunión (amigas nuestras cercanas y queridas) empezaron desde el minuto uno a envenenar el ambiente quejándose de todo, por todo y casi de todos, haciendo corrillos... con lo que S. perdió 5 kilos en una semana y yo empecé a fumar otra vez porque como éramos “las cabezas visibles”, todo nos venía a las dos y tratábamos de apagar fuegos y de que el ambiente, para las otras 38 personas que componían la reunión, no se estropeara. Lo conseguimos a medias: la reunión fue un éxito, teníamos la casa llena de amigos todos los días y se cantó y se bailó como nunca.

 

 

La otra media fue que, ya antes de terminada la romería, S y yo decidimos “romper” la reunión con esas 3 personas y cambiar de casa. Y aquí viene lo de qué pena dejar la casa, que la habíamos montado con todo el cariño, que estaba a nuestro gusto y que bla, bla, bla.

Parte del mes de julio y el de agosto  barrimos la aldea buscando algo que nos gustara y que fuera asequible a nuestro bolsillo. Después de muchos días decepcionantes ¡eureka! a finalísimos de agosto encontramos una preciosa casa, en una calle magnífica, con unos “caseros” encantadores. La apalabramos con ellos, el 19 de septiembre hicimos el contrato y unos 15 días o así me fui solita una semana al Rocío para hacer la mudanza de nuestras cosas de una casa a otra. Dicho y hecho. El plus lo pusieron “nuestros” amigos- hermanos, “Nene” y Quini, que nos la decoraron con cuadros propios, platos antiguos pintados, unos preciosos lebrillos antiguos, lámparas, muebles auxiliares…. Vaya, que ha quedado una casa de lujo.

Septiembre y octubre pasaron normalmente pero sólo en mi mente. En la de S. bullían ideas que me plasmó a bocajarro tal como el finde de la Constitución y que consistían, después de unos prolegómenos vitales suyos y de calidad de vida suya también, en dar la vuelta a la tortilla: que qué me parecería que en vez de ir tanto a Sevilla nos fuéramos allí a vivir que además tenemos el Rocío a una hora escasa…

 

 

Muda me quedé (es un decir) y extrañada estoy ante tamaño cambio pero alea iacta est. Ya tenemos la casa de Madrid en venta. Ya hemos ido a Sevilla un par de veces a ver algunas y en enero nos iremos casi todo el mes para mirar más casas. Os aseguro que controlo ya todo Sevilla y alrededores en lo que al sector inmobiliario se refiere.

Hoy, 18 de diciembre del 2014, espero con perplejidad el fin de mes para poder decir con propiedad: un año extraño.

¡Felices Fiestas¡

Comentarios   

0 #1 Blau 17-12-2014 13:17
Hola Isa, wwooooww, vaya fin de año. Felices fiestas y mucha suerte en este nuevo plan de vida. Nos vemos en Sevilla!!!! :-)
Un beso

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