DIFERENCIAS GENERACIONALES
Última actualización el Jueves, 09 de Agosto de 2012 04:50 Escrito por Isabel Miércoles, 08 de Agosto de 2012 07:26
Siguiendo con mi “aprendizaje vital” cuando estoy ya más pa’lla qiue pa’ca y que ya he comentado en otros post, y en el que trato de entender algunos problemillas de mi vida actual y diaria esta vez me quisiera referir a las diferencias que hay o pueden haber entre personas de edades muy distintas.

Cuando se habla de “diferencia generacional”, estoy segura de que casi todo el mundo piensa que nos referimos a las relaciones entre padres e hijos, especialmente si estos últimos son adolescentes, aunque el término es muchísimo más amplio que esta “problemática” familiar.
El sociólogo alemán Karl Mannheim ya diferenció hace años entre situación generacional, contexto generacional y unidad generacional.
En el caso de este post, lo que me gustaría destacar es la “unidad generacional” tal y como yo lo entiendo: los miembros de èstas interaccionan de la misma manera, comparten las intenciones fundamentales y los principios de formación que les socializan dentro de un grupo, independientemente de la edad que cada uno tenga.
Pues vuelta a equivocarme HOY DIA..
Al haber vivido un vida un tanto atípica se me hace difícil relacionarme con gente “de mi edad”. Las mujeres de mi generación casi ninguna han estudiado ni trabajado, fuera de casa. Su vida se ha limitado a cuidar de la casa, del marido, de sus hijos, De la cesta de la compra y ahora de los nietos. Nada más lejos de lo que yo he hecho, quiero y deseo.
Así que desde siempre he tenido amigos/as o mucho más mayores que yo o mucho más jóvenes y sin ningún problema: ambos grupos me aportan cosas: sabiduría unos, creatividad y entusiasmo otros. Por poner un ejemplo.
Sin embargo ahora me encuentro con una nueva situación. Como ya he comentado en algún otro post, entre 6 personas hemos alquilado una casa en El Rocío para todo el año. El grupo está compuesto por un matrimonio de Madrid de entre 50/55 años, S. que roza los 50, yo que paso los 60 y un matrimonio de 27 años con una niña de 2.

Al principio todo iba muy bien con la “gente joven” hasta que hemos empezado a convivir en la casa de El Rocío. Las casas aquí suelen ser enormes, pueden dormir y vivir desde 30 a 50 personas. En esta, que tendrá capacidad para unas 30/35 personas lo que nos gustó es que hay una parte aislada con tres habitaciones amplias y un cuarto de baño y el resto de las habitaciones están los suficientemente “apartadas” para traer gente en los eventos importantes de El Rocío (unos 4 al año) lo que nos permitiría disfrutar de la casa todo el año prácticamente gratis y tener nuestras propias habitaciones con nuestras cosas.
Las casas en El Rocío son carísimas. El precio anual puede rondar, según el tamaño, las caballerizas que tenga, la situación, el estado (vieja, nueva´...), mobiliario, etc. de 13.500 euros anuales más la luz, el agua… en adelante. Y vimos esta, nos gustó la distribución, el sitio y el precio y sin pensarlo mucho nos tiramos al río. Error nuestro, por supuesto.
Porque cuando hemos entrado a vivir se nos ha caído un poco el alma a los piés: muebles carcomidos, colchones podridos, cristales medio roto en algunas habitaciones y sujetados con celo, la lavadora que no funcionaba… Un desastre y un montón de gastos más, pero bueno, teníamos ilusión y empezamos a prepararla para tenerla lista para el “traslado” de la Virgen de El Rocío a Almonte, que ocurre cada 7 años y es todo un acontecimiento, con lo que esperábamos conseguir una “reunión” y una ayuda económica para las mejoras.
Y aquí han venido los problemas. Reconozco que soy muy cuadriculada, que tengo las ideas excesivamente claras y que me gusta “adelantarme a los acontecimientos”, así que mi prioridad era ante todo preparar las habitaciones de los componentes de la presunta reunión cuanto antes, la tuviéramos o no, para evitar agobios de última hora. Así que durante una semana en julio y desde el 1 de agosto aquí, me levanto a las 6 de la mañana y me pongo a hacer cosas y “distribuir” el trabajo entre los demás. Craso error por mi parte.
Con los de Madrid no contábamos porque ya habían hecho y pagado sus planes veraniegos, así que somos sólo 4 para dejar esto medio preparado. S. hace la pobre todo lo que puede pero el matrimonio de Huelva, que son encantadores, tienen otra forma de ver las cosas muy distinta a la mía, con lo cual tenía mi dosis de enfado interior día a día, que crecía y crecía porque además este matrimonio, como el de Madrid, no van a estar para el traslado porque ya tenían sus planes hechos, con lo que si viene una reunión, somos S. y yo la que tenemos que lidiar con todo. Pero bueno, nos hicimos a la idea y pa’lante.

Y como es de suponer hace un par de días la cosa estalló. Me ahorro los detalles de la tremenda discusión porque fue de lo más vulgar y corriente (por todas las partes) que uno se pueda imaginar: que si tu no haces o haces poco, que sí que hago, que no tenéis en cuenta las prioridades, que esto lo otro y lo demás allá.
Y fue cuando me di cuenta de que el problema realmente estaba en la “unidad generacional”, no en las diferencias de edad: daba lo mismo que les explicara mis razones de persona experimentada que ha montado varias casas a lo largo de su vida y cómo es recibir gente en tu casa. Como si habláramos en chino. No hubo manera.
Y ahí me di cuenta de que la convivencia iba a ser complicada durante los eventos y no por la diferencia de edad: es que sus motivos para alquilar la casa, siendo los mismos que los míos, no lo son ni de lejos. Me explico ¿no?.
¿Complicado eh?
